El empedrat es una ensalada fría de legumbres y bacalao profundamente arraigada en la cocina catalana. Su nombre viene del catalán empedrat, «empedrado», por el aspecto que toman las alubias blancas mezcladas con el resto de ingredientes, como un suelo de piedras irregulares. Es un plato de origen humilde que nació como solución práctica para los días de vigilia, cuando la carne no estaba permitida, y que hoy sigue siendo uno de los mejores ejemplos de cómo la cocina mediterránea convierte ingredientes sencillos en platos llenos de sabor. Su frescura es perfecta para los días de calor y para aprovechar los productos que nos da la huerta en el verano.
Para que este plato nos salga redondo lo mejor es apostar por hortalizas de temporada y proximidad, lo que reduce su huella ambiental. Puedes utilizar alubias y pimientos de bote para facilitarte el cocinado, lo mejor es buscar las que cuentan con certificación ecológica, vendrán marcadas con el sello verde de la euro hoja.
Coger el bacalao desalado y desmenuzarlo en lascas con las manos, retirando las espinas que puedan quedar. Reservar.
Cortar los tomates en dados medianos y la cebolla tierna en juliana fina. Cortar también el pimiento crudo en dados pequeños.
Coger el pimiento asado y cortarlo en tiras. Si lo preparas en el momento, asarlo en el horno a 200 °C hasta que la piel esté chamuscada (unos 30-45 minutos), dejarlo reposar tapado para poder pelarlo con facilidad y cortarlo después en tiras una vez haya enfriado lo suficiente para no quemarnos.
Colocar las alubias escurridas en una fuente amplia y añadir el bacalao desmigado, los tomates, la cebolla, el pimiento crudo, el pimiento asado y las aceitunas negras.
Aliñar con abundante aceite de oliva virgen extra, un chorrito de vinagre y sal al gusto. Mezclar con suavidad para no deshacer las alubias.
Dejar reposar en la nevera al menos 15-20 minutos antes de servir para que los sabores se integren. Servir frío.
Coger el bacalao desalado y desmenuzarlo en lascas con las manos, retirando las espinas que puedan quedar. Reservar.
Cortar los tomates en dados medianos y la cebolla tierna en juliana fina. Cortar también el pimiento crudo en dados pequeños.
Coger el pimiento asado y cortarlo en tiras. Si lo preparas en el momento, asarlo en el horno a 200 °C hasta que la piel esté chamuscada (unos 30-45 minutos), dejarlo reposar tapado para poder pelarlo con facilidad y cortarlo después en tiras una vez haya enfriado lo suficiente para no quemarnos.
Colocar las alubias escurridas en una fuente amplia y añadir el bacalao desmigado, los tomates, la cebolla, el pimiento crudo, el pimiento asado y las aceitunas negras.
Aliñar con abundante aceite de oliva virgen extra, un chorrito de vinagre y sal al gusto. Mezclar con suavidad para no deshacer las alubias.
Dejar reposar en la nevera al menos 15-20 minutos antes de servir para que los sabores se integren. Servir frío.
Para que este plato nos salga redondo lo mejor es apostar por hortalizas de temporada y proximidad, lo que reduce su huella ambiental. Puedes utilizar alubias y pimientos de bote para facilitarte el cocinado, lo mejor es buscar las que cuentan con certificación ecológica, vendrán marcadas con el sello verde de la euro hoja.