Con esta receta humilde Laura Fatás, María del Carmen Benito Villalba y Carmen Villalba Gil resultaron ganadoras de la categoría grupal del V Concurso Intergeneracional El Reto de la Cocina Sostenible del Aprovechamiento. Esta es una receta de las de siempre, de las que nacieron en las cocinas donde no se tiraba nada, donde el pan de ayer y los restos de verdura encontraban siempre la manera de convertirse en el plato de hoy. Con estos huevos no solo se aprovechan las partes nobles de las verduras, sino también sus hojas y partes exteriores, esas que normalmente van directas a la basura.
Las cantidades son al gusto ya que esta receta se adapta a lo que haya disponible en cada momento.
El pan duro es uno de los alimentos que más se desperdicia en los hogares españoles, a pesar de ser uno de los más fáciles de aprovechar. Si no vas a consumirlo en el día, congélalo en rebanadas o trozos y úsalo cuando lo necesites: se descongela en minutos y funciona perfectamente para recetas como esta. También puedes rallarlo para hacer pan rallado casero, tostarlo para hacer picatostes o usarlo para espesar sopas y salsas. Tener pan duro en casa no es un problema, es un ingrediente.
Limpiar y separar las verduras en dos partes: la parte tierna, que se usará en el sofrito, y las hojas y partes exteriores, que irán al caldo.
Poner agua a hervir y añadir las hojas y partes exteriores de las verduras. Cocer a fuego medio hasta obtener un caldo sabroso. Colar y reservar.
En una sartén con aceite de oliva caliente, sofreír la parte tierna de las verduras hasta que estén blandas y ligeramente doradas.
Trocear el pan duro y remojarlo con parte del caldo de verduras. Dejar reposar unos minutos hasta que el pan se ablande y absorba bien el líquido.
Mezclar el pan ya blando con los huevos, las verduras del sofrito y las especias al gusto. Trabajar hasta obtener una masa homogénea y manejable.
Con ayuda de dos cucharas, dar forma a los "huevos" en porciones ovaladas de masa y freír en aceite muy caliente hasta que se doren bien por fuera y queden jugosos por dentro.
Con el caldo de verduras restante, añadir un poco de harina y cocinar a fuego suave removiendo hasta obtener una salsa ligada y suave.
Colocar los huevos en el plato, napar con la salsa de verduras y terminar con perejil fresco picado, que además de decorar aporta un frescor muy agradable al conjunto.
Limpiar y separar las verduras en dos partes: la parte tierna, que se usará en el sofrito, y las hojas y partes exteriores, que irán al caldo.
Poner agua a hervir y añadir las hojas y partes exteriores de las verduras. Cocer a fuego medio hasta obtener un caldo sabroso. Colar y reservar.
En una sartén con aceite de oliva caliente, sofreír la parte tierna de las verduras hasta que estén blandas y ligeramente doradas.
Trocear el pan duro y remojarlo con parte del caldo de verduras. Dejar reposar unos minutos hasta que el pan se ablande y absorba bien el líquido.
Mezclar el pan ya blando con los huevos, las verduras del sofrito y las especias al gusto. Trabajar hasta obtener una masa homogénea y manejable.
Con ayuda de dos cucharas, dar forma a los "huevos" en porciones ovaladas de masa y freír en aceite muy caliente hasta que se doren bien por fuera y queden jugosos por dentro.
Con el caldo de verduras restante, añadir un poco de harina y cocinar a fuego suave removiendo hasta obtener una salsa ligada y suave.
Colocar los huevos en el plato, napar con la salsa de verduras y terminar con perejil fresco picado, que además de decorar aporta un frescor muy agradable al conjunto.
El pan duro es uno de los alimentos que más se desperdicia en los hogares españoles, a pesar de ser uno de los más fáciles de aprovechar. Si no vas a consumirlo en el día, congélalo en rebanadas o trozos y úsalo cuando lo necesites: se descongela en minutos y funciona perfectamente para recetas como esta. También puedes rallarlo para hacer pan rallado casero, tostarlo para hacer picatostes o usarlo para espesar sopas y salsas. Tener pan duro en casa no es un problema, es un ingrediente.